*En este sentido, su proyecto constituye un ejemplo concreto y valioso del trabajo colaborativo que se viene impulsando.

*Las bibliotecas universitarias se han convertido en motores de información que generan muchos productos para acercar el conocimiento y crear nuevos espacios de aprendizaje, investigación, innovación y la integración de nuevas tecnologías.

*La biblioteca del futuro es un ecosistema vivo de aprendizaje, memoria, preservación del patrimonio, un espacio de ciencia abierta, de infraestructura híbrida, de mediación y de acompañamiento.

*Fueron algunos de los planteamientos vertidos en el IV Foro Virtual de Bibliotecas de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe “Reimaginando las bibliotecas: innovación y transformación del presente hacia el futuro” 

Los videos de esta actividad se encuentran disponibles en YouTube.

En el entendido de que el IV Foro Virtual de Bibliotecas de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe pretende ser un espacio de diálogo y cooperación entre bibliotecas universitarias, profesionales de la información y otras instituciones de educación superior, a fin de intercambiar propuestas para identificar los desafíos y oportunidades para continuar transformando las bibliotecas mediante la innovación de recursos, servicios, espacios e infraestructura, como lo marca el objetivo general del su programa de trabajo, dicho propósito fue reiterado por la directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, de la UNAM, doctora Elsa Margarita Ramírez Leyva, cuya dependencia universitaria a su cargo fue la organizadora del evento, en colaboración con la Universidad de Buenos Aires en Argentina.

En este marco, durante la presentación de esta cuarta emisión del foro titulado “Reimaginando las Bibliotecas: Innovación y Transformación del Presente hacia el Futuro”, la doctora Ramírez Leyva indicó que al igual que los foros anteriores este será un espacio fundamental para el diálogo, la cooperación y el intercambio de conocimientos; y como se pensaba anteriormente, las bibliotecas universitarias  ya no son meros repositorios del saber, pues se han convertido en motores de información que generan muchos productos para acercar el conocimiento a los usuarios lectores y crear nuevos espacios de aprendizaje, investigación, innovación y la integración de nuevas tecnologías.

“En esta ocasión se abordarán temas de vanguardia como la inteligencia artificial (IA), para lo cual se tienen que desarrollar nuevas capacidades para utilizarla. Asimismo, se requiere de mayor información para dirigirla y para verificar todo lo que genera. En este contexto la biblioteca universitaria moderna debe ampliar sus posibilidades para que las comunidades puedan seguir ejerciendo su derecho a la información y a la lectura”.

De igual forma, dijo que lo anterior es una misión de la biblioteca, pero se tiene que seguir trabajando para poder eliminar las barreras tanto físicas como tecnológicas, arquitectónicas y digitales para poder ampliar el acceso a más comunidades con la finalidad de reducir desigualdades y ofrecer mayor inclusión. Para el logro de ello, añadió que se cuenta con espacios físicos, virtuales e híbridos que permiten conseguir un mayor alcance.

De igual manera, señaló que también se cuenta con personal profesional en el ámbito de las bibliotecas y centros de información, porque se está viviendo una reconfiguración sin precedentes; por tal motivo se hace necesario enseñar a la comunidad a usar la información, así como el desarrollo ético de la misma, y orientarlos para saber dónde publicar sus trabajos, entre otros importantes aspectos.

Por último, la doctora Ramírez indicó que se debe mantener a las universidades de la Red como organismos potentes, flexibles y resilientes para que contribuyan al desarrollo de nuestra región.

En su oportunidad, se presentó  el secretario técnico de la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM, doctor Víctor Hugo Anaya Muñoz, en representación de la doctora Diana Tamara Martínez Ruíz, quien señaló que en la actualidad es necesario tomar en cuenta el lado humanista de las bibliotecas, porque -como se sabe- son espacios donde el conocimiento, si bien se preserva y se comparte, también se convierte en una posibilidad de ser y hacer para todas las personas en estos tiempos de recarga informativa y  de desigualdades persistentes. Añadió que,  por ello, transformar dichos espacios no es una opción, ahora resulta una responsabilidad porque esto fortalece a las universidades para democratizar el conocimiento y reducir brechas sociales.

“Estos espacios deben ser confiables en el campo del aprendizaje, además deben formar una ciudadanía informada, responsable, crítica, activa y digitalmente consciente. Por lo tanto, la biblioteca del futuro es un ecosistema vivo de aprendizaje, memoria, preservación del patrimonio, un espacio de ciencia abierta, de infraestructura híbrida, de mediación y de acompañamiento”.

Víctor Hugo Anaya añadió que, de igual forma, se debe integrar a la IA tal cual ya se mencionó con la claridad de su propósito, como una aliada del trabajo humano, como una herramienta que acompañe y contextualice, amplíe capacidades y ayude a comprender la información. Para que, de tal forma, no sólo se tenga acceso a la información, pues su cambio adquiere un significado aún más profundo y un sentido más histórico en un momento de redefinición del papel de las bibliotecas.

Para finalizar su intervención, señaló que el trabajo más urgente de las bibliotecas es democratizar el conocimiento y reducir las brechas tecnológicas. Porque la biblioteca del futuro es y continuará siendo uno de los motores más poderosos de la transformación de la educación.

En este marco de inauguración del cuarto foro, se contó con la participación del rector de la Universidad de Buenos Aires, y presidente de la Red de Macrouniversidades, Ricardo Gelpi, quien señaló que nuestras universidades deben seguir trabajando de manera articulada para poder fortalecer la producción, circulación y democratización del conocimiento. En este sentido, el proyecto de las bibliotecas de la Red Macro constituye un ejemplo concreto y valioso del trabajo colaborativo que se viene impulsando.

“Con ello, se comparten experiencias, se desarrollan capacidades y se construyen herramientas que fortalecen el acceso al conocimiento como un bien público regional. Este programa que nos convoca en estos tres días comparte esa visión de cooperación, y los debates sobre la IA, la formación digital, la inclusión, la accesibilidad, la educación híbrida”.

Especificó que, entre otros debates, se abordarán algunos retos relevantes que enfrentan nuestras bibliotecas, y al mismo tiempo, se mostrará su capacidad para innovar, adaptarse y generar respuestas colectivas frente a escenarios de cambio cada vez más acelerados.

Concluyó al señalar que no tiene duda de que las instituciones fortalecerán sus vínculos al generar nuevas formas de cooperación en beneficio de toda la comunidad universitaria latinoamericana y caribeña.

Al dar continuidad al programa de trabajo, le fue cedida la palabra al conferencista inaugural, doctor Roberto Escalante, secretario general de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC), quien dictó la conferencia titulada “Universidades, bibliotecas y redes académicas ante la transformación del conocimiento y la inteligencia artificial”, e introdujo al tema del foro al señalar que desafortunadamente hay muy poca integración en las universidades latinoamericanas y caribeñas, y, en tal sentido,  la organización que representa ha contribuido con mucho esfuerzo, al igual que otras instituciones, para incidir en ello.

“Considero que es un reto lograr la cooperación, pues es el propósito fundamental para hacer ciencia, claro que se puede hacer de muchas maneras, pero la cooperación es una de las maneras más efectivas para nuestra región, específicamente ante el actual panorama donde existen gobiernos que han hecho recortes presupuestarios a las universidades públicas”.

Agregó que, de ahí la importancia de vincularse en redes de cooperación universitaria, debido a que estas juegan un papel muy importante para desarrollar proyectos de investigación conjunta, en la defensa de la autonomía universitaria y en la colaboración para hacer frente en la defensa de la ciencia.

“Por tal motivo, estos problemas o retos que vivimos actualmente adquieren mayor importancia debido a la disrupción tecnológica; por ejemplo, aproximadamente unos doce mil satélites giran alrededor del orbe, lo cual significa que la IA y las tecnologías digitales, cada vez más, están presentes en la educación en general y particularmente en la educación superior, planteando desafíos en muchas de sus funciones”.

Abundó al señar que no se trata solamente de enforcarse en los aspectos  de la IA y las tecnologías digitales, las cuales solucionan una serie de elementos relativos al acceso inmediato a la información, también se trata de contar con dispositivos conectados a internet, lo cual resulta muy difícil para las poblaciones vulnerables o en situación de pobreza de diversas latitudes de América Latina y el Caribe que no tienen acceso a ellas o resultan ser muy deficientes, por lo cual  se establecen desigualdades sociales cada vez más profundas.

“Entonces, a mi juico, dichas tecnologías pretenden sustituir las funciones sustantivas de la universidad, porque nos enfrentamos a herramientas cuyos alcances aún no comprendemos completamente, pero que demuestran tener un gran potencial para transformar los procesos de enseñanza, investigación y producción académica. Es por ello, que nos hacen repensar en la gobernanza tecnológica, en los modelos pedagógicos, en los mecanismos de evaluación y en los criterios de validación”.

Ante lo cual, expresó que se está ante un dilema de continuar con el modelo universitario donde el profesor lleva la batuta, o del nuevo modelo de educación universitario basado fundamentalmente en las tecnologías, lo cual resulta en una ecuación muy dividida que exige una urgente versión nueva de las universidades, que reivindiquen, no sólo el valor académico o científico, sino particularmente los aspectos sociales, culturales y políticos de dichas entidades.

“Este panorama nos muestra que sería un grave error que la IA y demás tecnologías sustituyan ese espacio de encuentro, de discusión, de escucha de la otredad y de intercambio de pensamientos, pues la historia no nos lo perdonaría”

Por último, dijo que, por su parte las bibliotecas universitarias juegan un papel muy importante en este proceso pues se han transformado en gestoras de plataformas de acceso abierto al conocimiento, en espacios de articulación académica y en nodos estratégicos de ecosistemas digitales de información.

Para lo cual, se requiere la formación de profesionales capacitados para poder apoyar a los usuarios en el desarrollo de habilidades en la búsqueda, en el análisis y la validación de la información, la alfabetización digital, la preservación y la difusión de los productos académicos, entre otras tareas estratégicas que contribuyan a facilitar el acceso universal al conocimiento.

En esta tónica, la segunda conferencia magistral estuvo a cargo de la directora de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas, de El Colegio de México, maestra Micaela Chávez Villa, quien tituló su trabajo con el nombre de “La inteligencia colectiva de las bibliotecas”, quien antes de entrar en materia, dijo que anteriormente ya se había hablado de innovación y cooperación, pero que ella había decidido dar un sesgo a la temática,

Comenzó diciendo que vivimos en una época extraordinaria donde se tiene acceso a tanta información, tantas tecnologías y tantas posibilidades de comunicación y producción del conocimiento, pero que pocas veces se habían enfrentado niveles tan altos de desinformación, de fragmentación, desigualdad tecnológica y complejidad en los ecosistemas de información, y que, en tal contexto, las bibliotecas universitarias enfrentan enormes desafíos, por ejemplo,  la adaptación a las nuevas tecnologías, el fortalecimiento de la ciencia abierta, la preservación de la memoria digital y el desarrollo de nuevas competencias, entre otros relevantes aspectos.

“Quizá el desafío más importante que hoy enfrentamos no sea solamente tecnológico, tal vez, el verdadero desafío sea fortalecer la capacidad de construir inteligencia colectiva, pues durante siglos hablamos fundamentalmente de inteligencia humana, que es la capacidad individual de comprender, aprender y crear conocimiento, y más recientemente comenzamos a hablar de inteligencia asistida cuando las tecnologías digitales empezaron a ampliar nuestras capacidades de acceso a la información. Y en esta ruta, hoy vivimos el auge de la IA generativa dotada de la capacidad de producir textos, traducciones y análisis de documentos en cuestión de segundos”.

Micaela Chávez enfatizó que ante esta fascinación tecnológica quizá haya llegado el momento de recuperar otra idea igual de importante, que es la inteligencia colectiva, la cual no reside en los individuos o en las máquinas, sino que emerge de la capacidad de las personas, de las instituciones y de las redes sociales, para que se pueda construir conocimiento de forma colectiva.

Dicho esto, procedió a señalar que justamente, ahí, es donde las bibliotecas tienen la posibilidad de jugar un papel relevante debido a que trabajan con el conocimiento, organizan información, conectan personas, articulan comunidades académicas y construyen infraestructuras para el aprendizaje.

“Si pensamos en que las bibliotecas permiten que se pueda acceder al conocimiento acumulado durante miles de años y por distintas generaciones, y que las diversas comunidades académicas han compartido sus saberes, así como los nuevos conocimientos, entonces podemos decir que cada catálogo bibliográfico es también un mapa de la inteligencia colectiva. Luego entonces, lo que necesitamos es hacer que esa inteligencia sea más explícita, más articulada y más estratégica frente a los desafíos contemporáneos”.

Continuó al señalar que, por lo que se refiera a la IA, esta nos ayuda a procesar información, a automatizar procesos y a generar respuestas, pero la inteligencia colectiva construye significado social, genera confianza, comparte experiencias, crea comunidad y valida el aprendizaje.

Y para dar un poco de contexto, dijo que si hablamos de América Latina y el Caribe, esto resulta más evidente si se considera que ahí persisten profundas desigualdades de infraestructura, falta de financiamiento, de conectividad y de acceso a los recursos tecnológicos y documentales.

“Frente a este escenario, nos preguntamos en dónde reside la inteligencia colectiva de las bibliotecas, y la respuesta nos indica que esta reside en las redes de cooperación, en la organización del conocimiento, en las comunidades académicas, en los sistemas compartidos y en la circulación abierta de la información.

Por último, la conferencista dijo que las bibliotecas producen colectivamente memoria, a la vez, que preservan el conocimiento acumulado de las sociedades, y que una vez que organizan los repositorios, que indizan la producción académica y que hacen visible la producción institucional, proceden a conectar a sus comunidades a través de la publicación de la información. Para luego, hablar de las cinco condiciones que se requieren para dar paso a la construcción de la inteligencia colectiva, las cuales consisten en:  el compromiso, la comunicación, la coordinación, la continuidad y la creatividad.

Por lo que se refiere a la tercera conferencia magistral, se hizo la presentación del director de Servicios de Información del Sistema de Bibliotecas y de Información de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, magister Eduardo Pablo Giordanino, quien tituló su trabajo “Las bibliotecas universitarias y la comunicación académica”, en el cual habló de los modelos de publicación, y, mediante la presentación de algunas gráficas mostró en porcentajes cómo se reparten las ganancias las editoriales,  estando en primer lugar  de ventas, con un 54%, las editoriales científico-técnicas, en tanto que un 14% se va a la educación.

“Es decir, que entre los libros de texto y los libros científicos estamos hablando de casi un 70% de todas las ventas, en tanto que para el sector comercial común queda un 32%. En este sentido, y de acuerdo a los datos recopilados por la International Publishing Data, tenemos que en 2023 las diez primeras editoriales que se posicionan a la cabeza, entre ellas están: Elsevier, Pearson, Wolters Kluwer, Springer, Wiley y McGraw-Hill Education, entre otras más. Además, se mostró que Estados Unidos en ese año registró una publicación aproximada de tres millones de publicaciones a cargo de unos dos mil editores”.

También señaló que, en el caso de Argentina, en ese mismo año se editaron unos 35 mil títulos, pero con una suma de casi siete mil editores, y para el caso de México, este editó una cantidad similar con 27 534, pero con un dato curioso, de contar solamente con 277 editores, y así consecutivamente, se fueron arrojando datos de otros países, con la intención de saber cómo se registra, quienes registran, y de qué forma se realiza la clasificación de estos.

“Otro dato a destacar es que, de los 3 millones700 mil títulos editados por Estados Unidos, solamente 600 mil títulos corresponden al sector tradicional y los demás son autoeditados, sin incluir los libros de Amazon, que como se sabe no registran con ISBN, entre otras cuestiones, porque son dueños de gran parte de este mercado y porque no cumplen con las normas establecidas para ello”.

En cuanto al ámbito académico, dijo que una consultora preparó el informe Global Academic Publishing Market, en donde se vislumbró que para el año 2034 se duplicaría a un 74% con respecto del año 2025, el cual arrojó el porcentaje de un 37.0%, lo que refleja que sigue creciendo el sistema basado en suscripciones

También señalo que, de igual manera, es alentador saber que entre el sistema de acceso abierto y el híbrido casi hay un empate, pues en el primer caso se tuvo un 20% y en el segundo un 30%, por lo que al hacer un pronóstico se demuestra que no existe alguna ruptura, pero falta saber si se cumplen las proyecciones hechas.

“Otros datos relevantes, que nos reflejan como viene el panorama, es que tan sólo en 2022 se publicaron cinco millones de artículos científicos, de los cuales China publicó un millón, es decir, que este país produce el 20% de la producción mundial. Pero recordemos que hace cinco años el que representaba el 25% del total mundial era Estados Unidos, y ahora con su 17% del total de artículos publicados anualmente, ha perdido el liderazgo”.

Eduardo Pablo Giordanino añadió que, en cuanto a los números arrojados para el acceso abierto, también ha crecido con respecto al año 2000, pues se contabilizó un 20%, pero que, en 2020, siguiendo la ley del crecimiento exponencial de la información, y de acuerdo al informe de la UNESCO aparecido en 2023, la producción se duplicó a un 40%”.

Especificó que, si se analiza por región, se ve reflejado que varios de los países pertenecientes a la Red de Macrouniversidades, han aportado al acceso abierto en porcentajes ordenados por el total de publicaciones, como se muestra que para el caso de Costa Rica esta cuenta con un 81%, Colombia con un 76% y Brasil y Chile con un 73% respectivamente, y así consecutivamente con el resto de los países de la región”.

Luego se refirió al acrónimo acuñado en 2020 como BANI, el cual describe la naturaleza del mundo actual, y que es representado por cuatro conceptos que enfrentan las personas y las organizaciones: frágil (Brittle), ansioso (Anxious), no lineal (Non-linear), e incomprensible (Incomprehensible).

“Para enfrentarnos al modelo BANI se propone que el personal bibliotecario sea resiliente para saber adaptarse a la situación, y para evitar el mundo ansiolítico que nos pone en estado de ansiedad debemos desarrollar empatía, por ejemplo, fomentar la capacitación y las habilidades blandas del personal; y para enfrentar al mundo no lineal, que exige ser innovadores y flexibles, para ello hay que recurrir al lado humano de la biblioteca.

Para finalizar, realizó un ejercicio a partir de las portadas de los cuatro foros realizados, donde pasó a texto los programas de las cuatro emisiones, lo cual resultó en una nube de palabras, que luego fue resaltada en una tabla de clasificación de frecuencia de estas, para finalmente obtener que las palabras más usadas fueron: biblioteca con 36 veces, la segunda fue universitaria con 13 veces y la tercera fue digital con 12 veces.  

Para concluir, hay que señalar que de acuerdo con el programa de trabajo del foro se llevaron a cabo mesas de trabajo donde se expusieron ricas experiencias de las bibliotecas de la RedMacro.

Reseña informativa: María del Rosario Rodríguez León