*Durante la inauguración de la Sexta Jornada Internacional de Fomento a la Lectura en las Bibliotecas Universitarias “Literatura y memoria a través de la lectura, la escritura y la oralidad en los pueblos originarios y afrodescendientes”.

*México es un país pluricultural y multilingüe, por ello debe integrarse de forma ética y responsable la planificación y las políticas de información, y para lograrlo las bibliotecas juegan un papel fundamental.

*La tradición de los pueblos purépechas, de platicar por las noches alrededor de las fogatas, se debe a que las llamas alumbran y encienden historias olvidadas.

*Las bibliotecas universitarias son como fogatas que hacen que las comunidades lectoras enlacen sus experiencias.

*La memoria es una forma de construcción, y al hacerlo a través de la escritura, la lectura y la oralidad representa distintas maneras de compartir y producir conocimiento cultural.

Los videos de esta actividad se encuentran disponibles en YouTube.

Como una forma de introducción a la temática de la Sexta Jornada Internacional de Fomento a la Lectura en las Bibliotecas Universitarias, denominada “Literatura y memoria a través de la lectura, la escritura y la oralidad en los pueblos originarios y afrodescendientes”, se dijo que en el contexto contemporáneo, los pueblos originarios y las comunidades afrodescendientes comparten un legado histórico, tradicional y patrimonial a través de costumbres, filosofías, características y rasgos propios, cuyo acervo cultural se manifiesta y se conserva por medio de diversas narrativas escritas, cantadas, dibujadas y orales, entre otras manifestaciones culturales.

En tal contexto, la directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, doctora Elsa Margarita Ramírez Leyva dijo que para muchos este es un tema novedoso, y por tal motivo le pareció muy pertinente a la dependencia que encabeza, y a la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER), de la Coordinación de Humanidades, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicada en Jiquilpan, Michoacán. Entidades que durante seis años han venido organizando este importante evento, junto con otras dependencias más; cabe señalar que, este fue realizado en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, y también porque los pueblos originarios y afrodescendientes han venido cobrando mucha relevancia en la UNAM y en otras instituciones de gobierno.

“Esto nos llevó a indagar lo que están haciendo al respecto las entidades universitarias, las bibliotecas y los pueblos originarios. Para luego plantear la posibilidad de que, en su conjunto, se puedan compartir las experiencias de una diversidad de comunidades que han mostrado su relación y convivencia con la naturaleza, con la cual dialogan, comprenden y respetan”.

La doctora Ramírez Leyva agregó que algunas de las riquezas de estas comunidades conforman el patrimonio inmaterial; que en muchas ocasiones puede estar en riesgo de perderse o alterarse, razón por la cual en esta emisión de la Jornada se ha planteado la importancia de recuperar el arte y las creaciones, para que se vaya transmitiendo a través de la lectura y la escritura y así poder construir vínculos con dichas comunidades.

“Apoyemos el rescate y la salvaguarda del patrimonio para que las generaciones presentes y futuras puedan acceder a este, ya que son parte de nuestra identidad cultural. Así como, su preservación en las diversas fuentes documentales: textos escritos, fotografías, audiovisuales, y en los medios digitales para que sean resguardados por las bibliotecas, las fototecas, las videotecas y demás instancias responsables de ello”.

En concordancia con lo anterior, la coordinadora de la UAER, doctora Adriana Sandoval Moreno, se refirió al evento como una apuesta para tejer experiencias con el personal bibliotecario, pero también con las lectoras y los lectores participantes en las diversas comunidades, pues al recorrer las páginas que han escrito se puede percibir una serie de historias fundacionales, cotidianas, de respeto por la naturaleza, del amor al patrimonio, a la vida, a la libertad y a los valores comunitarios. De igual forma, expresó que también se percibe su preocupación por la discriminación, el racismo, la injusticia y por el respeto de los derechos humanos.

“La tradición de los pueblos purépechas, de platicar por las noches alrededor de las fogatas, se debe a que las llamas alumbran y encienden historias olvidadas. Asimismo, las bibliotecas universitarias son como fogatas que hacen que las comunidades lectoras enlacen sus experiencias, y permitan construir caminos colectivos con las infancias, los jóvenes, las mujeres y las personas mayores, Y a su vez, se pretende que las bibliotecas salgan de sus recintos y se acerquen a las escuelas, las calles y los hospitales de las comunidades, mediante la práctica de la lectura colectiva”.

Por su parte, al hacer uso de la palabra, la coordinadora general de la Red Internacional de Universidades Lectoras, doctora Mar Campos Fernández Fígares indicó que las bibliotecas hoy en día se abren a la sociedad y al resto del mundo, y en este sentido la memoria es una forma de construcción, y al hacerlo a través de la escritura, la lectura y la oralidad representa distintas maneras de compartir y producir conocimiento cultural.

“Considero que al abordar la temática de la Jornada se van a hacer visibles muchas realidades de los pueblos que han estado opacados; pero de igual modo, saldrá a la luz el reconocimiento de las diversas identidades y una nueva mirada de los espacios donde conviven una variedad de culturas, en las que con frecuencia no pueden existir plenamente una,sin la otra”.

Finalizó al decir que, hace falta una alfabetización global, no la alfabetización primaria, sino tener en cuenta que hay muchas realidades, pero también distintas materialidades y distintos elementos donde la lectura tiene lugar, tanto físico como virtual. En este sentido, agregó que la memoria no es un depósito del pasado sino una práctica del presente, y habrá que verla como algo vivo y muy necesario para la construcción de un futuro mejor, y como una práctica necesaria que se pueda construir mediante la escritura y la lectura.

Por último, y antes de dar por inaugurados los trabajos de la jornada, la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, doctora Diana Tamara Martínez Ruíz, afirmó que saber leer no es solamente acceder a la información, es transformar esa información en comprensión, en diálogo y acción colectiva.  En este sentido, añadió que, en el reporte del INEGI de 2025, aproximadamente 83.5 millones de personas declararon leer en redes sociales, pero una parte significativa lo hizo sin acompañamiento de otros materiales.

“Esto nos habla de la urgencia de fortalecer ecosistemas de lectura para que sean más críticos, más amplios y más libres; por eso, cuando hablamos de la democratización del conocimiento, hablamos de desmontar las barreras materiales, económicas, digitales, lingüísticas y simbólicas que todavía excluyen a demasiadas personas del derecho a aprender”.

Y remarcó que, de igual manera, se habla de reconocer que el conocimiento no vive únicamente en los libros, en las aulas o en los repositorios digitales, vive en la palabra comunitaria, en la memoria, en el tejido social, en la música, en la siembra, en el cuidado del agua y en la relación respetuosa con el territorio.

“La transmisión del conocimiento no puede seguir pensándose en una sola dirección; los pueblos originarios tampoco son receptores pasivos de saberes elaborados en otros lugares, sino son productores de métodos, conocimiento, pensamiento, interpretación del mundo y de alternativas para el futuro”.

En este sentido, la funcionaria dijo que México es un país pluricultural y multilingüe, por ello, debe integrarse de forma ética y responsable la planificación y las políticas de información, y para lograrlo las bibliotecas juegan un papel fundamental.

“El decenio internacional de las lenguas indígenas 2022-2032, impulsado por la UNESCO, subraya que estas son clave para la inclusión, la educación y el empoderamiento social. En relación con esto, las bibliotecas deben ser memoria activa, accesible y plural”.

Finalmente, y antes de proceder a la inauguración de la Sexta Jornada Internacional de Fomento a la Lectura en las Bibliotecas Universitarias, dijo que dichos recintos también deben ser espacios seguros y confiables, donde cada persona pueda expresarse sin ser excluida y nombrarse sin violencia. Es por ello, que se debe apostar por las bibliotecas donde convivan los libros, las oralidades, los archivos comunitarios, las lenguas originarias, y, las tecnologías abiertas a la investigación colaborativa.

De este modo, se dio paso a la participación del conferencista magistral inaugural, el doctor Gabriel Ascencio Franco, del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias  sobre Chiapas y la Frontera Sur, de la UNAM, quien durante su exposición titulada “Nacimiento de la ficción literaria en lenguas originarias de Chiapas”, hizo un  llamado de atención sobre la necesidad de visibilizar  y promover la lectura de la literatura en lenguas indomexicanas, creada por los propios hablantes  originarios de las diversas lenguas.

“Es una literatura creativa, lírica y ficcional que adiciona y va más allá de los cuentos, los relatos y de la tradición oral, recogidos por misioneros y antropólogos externos a dichas culturas. También, va más allá de los textos escolares y las traducciones de La Biblia u otros textos religiosos”.

Y para sustentar el llamado de atención en la visibilidad de dicha literatura, estructuró su trabajo en algunos antecedentes y visiones institucionales que prepararon el escenario de la literatura en lenguas originarias, como lo fue: el sistema de educación bilingüe, las iglesias evangélicas, las instituciones universitarias y los programas de apoyo a la creación artística.

“Estas instancias y condiciones facilitaron, primero, la producción de textos escolares en lenguas originarias, y casi simultáneamente la traducción de La Biblia y de los diversos textos literarios. Más tarde, se dio la publicación de la escritura bilingüe de cuentos y relatos de la tradición oral, y finalmente la escritura y publicación de una literatura bilingüe, poética y narrativa, tanto testimonial como ficcional”.

En cuanto al surgimiento de los textos escolares en lenguas originarias, dijo que se remonta a los antecedentes de la Dirección General de Educación Indígena, Intercultural Bilingüe, hacia 1934, en la época del gobierno de Lázaro Cárdenas, momento en que México asumió la necesidad de alfabetizar a los pueblos originarios en la lengua materna del alumnado.

“Sin embargo, la institucionalización de esta política llegó una década más tarde con la creación del Instituto Nacional Indigenista (INI), y con la apertura del Centro Coordinador Indigenista (CCI) Tzeltal-Tzotzil, con sede en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, considerado como el primer centro del INI, hacia 1951, espacio clave para el indigenismo en México. Fue entonces, cuando se entrenó como promotores culturales bilingües a los alfabetos de las comunidades para que alfabetizaran a sus conciudadanos en sus propias lenguas”.

El ponente añadió que los profesores expresaban la falta de material suficiente e inadecuado, debido a que regularmente se hacían en la lengua predominante de la región; pero, a pesar de ello, dichos textos fueron un primer tipo de escritura en las lenguas originarias. Pues, más tarde, surgieron otro tipo de iniciativas y entidades universitarias de Chiapas, que apoyaron a los propios hablantes para que pudieran recabar cuentos y relatos de tradición oral en las lenguas originarias.

“Sin duda, la escritura de la literatura oral fue posible por el desarrollo de una intelectualidad indígena, gracias a la expansión de la educación superior que vino con la creación de universidades locales preocupadas por el desarrollo de la lectoescritura de las lenguas originarias, junto con los profesores bilingües ya existentes en la entidad”.

Por otro lado, señaló que, entre los antecedentes de la literatura creativa, poética y narrativa en lenguas originarias, por un lado, estaban las acciones de promoción cultural del Instituto Chiapaneco de Cultura, las casas de cultura municipales y los concursos relativos al rescate de la tradición oral con la participación de los universitarios. Y, por otro lado, estaba la formación de la intelectualidad indígena partícipe de una cultura letrada, cuyo desarrollo fue cimentado por su acceso a la educación superior en las entidades universitarias estatales.

Para concluir, expresó que el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, además de estimular la creación artística y literaria de dicha comunidad indígena, se propuso atender la demanda del reconocimiento de los pueblos originarios, la diversidad cultural y la publicación de literatura indígena.

Enseguida, bajo este marco histórico, le fue cedida la palabra al conferencista magistral doctor Natalio Hernández, académico y escritor náhuatl, quien hizo alarde de la lectura de un poema de su autoría, escrito en náhuatl con su traducción al español, el cual bautizó como “Altepetl/La Ciudad”, del que refirió ser un poema de tradición oral del pueblo de Hueyapan, Morelos.

De igual forma, procedió a la lectura de un hermoso fragmento del poema “Xopan Cuicatl/Canto de Primavera”, del tlatoani o gobernante de Texcoco, Nezahualcóyotl, conocido como el “Rey poeta”, considerado como un símbolo de sabiduría y grandeza cultural en la historia de México, y fundador del Amoxcalli, es decir, una biblioteca que albergaba códices de astronomía, medicina e historia.

“La biblioteca era conocida como la casa de las pinturas, porque los libros se pintaban, ya que se trataba de una escritura ideográfica; que ahí, el tlatoani veía los libros pintados, porque no se tenía un alfabeto propio”.

Luego, Natalio procedió nuevamente a leer otra estrofa, y, al finalizar esta, indicó  que el canto de Nezahualcóyotl sigue vibrando, y que actualmente es uno de los poetas más leídos en lengua náhuatl. Para luego, continuar con el poema que nos dejó el maestro emérito de la UNAM, Miguel León Portilla, “Ihcuac Tlahtoli ye Miqui/Cuando muere la lengua”.

“El poema que nos dejó el maestro es un canto de resistencia y de la creatividad de nuestras lenguas, es decir, un canto a la alegría y esperanza para que las leguas originarias, no sólo el náhuatl, no se dejen de hablar. Por tal razón, nos dejó este poema, del que debo decir que muchos pueblos lo han traducido a su propia lengua; que además sigue caminando por el territorio mexicano, a lo cual él llamó la nueva palabra”

Después de escuchar al doctor Natalio hablar en náhuatl, uno se siente privilegiado de poder disfrutar de esos versos que poca gente conoce, y que desconoce su gran belleza, y la grandeza de su poesía.

Luego se refirió a las apariciones de Tonantzin, entidad venerada en el cerro del “Tepeyacatl/Tepeyac”, texto traducido hacia 1650, y que a la fecha hay un promedio de 7 traducciones, incluida la versión propia de Miguel León Portilla. Considerado un texto fundacional de la religiosidad mexicana, basada en dos concepciones: en la espiritualidad y religiosidad del mundo indígena, y en la concepción de la religión católica.

Finalmente, para la conferencia magistral de clausura fue invitada la maestra Cindy Amalec Laulate, de Agenda Propia, en Colombia, quien tituló su participación con el nombre de “Lecturas interculturales y colaborativas para armonizar y salvaguardar la vida de la Madre Tierra”, quien de primera impresión nos refirió sus orígenes enclavados  en la Triple Frontera Amazónica, donde advirtió que se respeta en gran medida a la naturaleza, porque esta da forma a la construcción  y sabiduría de toda la narrativa que se transforma a partir de sus conocimientos y costumbres, pero que no está alejada de otras realidades territoriales  ancestrales, así como de los nuevos sistemas globales de la actualidad.

“Nosotros estamos desde nuestros territorios, de alguna manera, adaptándonos a esos nuevos sistemas para poder caminar en armonía, y también en equilibrio para que la ciencia trabaje de la mano de la medicina tradicional, y de la ciencia indígena que siempre ha estado presente. Por ello, en el transcurso de nuestras vidas como pueblos originarios, no sólo como indígenas de la Amazonia, sino a nivel global, le damos mucha importancia a la escucha para seguir tejiendo y entretejiendo la palabra de la unidad”.

Aclaró que la palabra ancestral siempre la han llevado en su sangre, y que justo la palabra es lo que les da el equilibrio y la armonía, porque esta tiene mucha fuerza. Y que, así como se entretejen las palabras, también se cuentan historias y se crean narrativas diferentes que dan cabida a todo un sistema de conocimiento ancestral propio de las comunidades.

“Teniendo en cuenta nuestra forma de narrar, escribir y contar nuestro contexto, es sumamente diferente a los contextos que habitamos cada uno, porque así es como expresamos y sentimos esa vinculación, pues cada palabra que sale del formato tradicional consiste en recoger  diversos conocimientos; por ejemplo, en este caso estoy hablando de un conocimiento propio, un sistema propio, una gobernabilidad propia y de una administración propia, de lo cual, todo en su conjunto nos ayuda a trascender”.

En dicho parámetro, señaló que cuando hablan de lectura entre los pueblos indígenas lo que hacen es leerse dentro de la comunidad, pero eso no significa que no estén actualizados en lo relativo a los espacios de construcción colectiva, individual, orgánica, nacional e internacional, la cual tiene su propia forma de lectura, y que en ocasiones están en favor o en contra de la vivencia que se da en los referidos territorios.

“Los pueblos indígenas tenemos nuestro sistema de protección y seguridad, pues en el campo de la lectura nos adentramos, y ese adentrar significa mirar todo el ecosistema, todo nuestro conocimiento, nuestros usos y costumbres, nuestra forma de gobernar y nuestro sistema propio, que se habla a sí mismo”.

Al igual que otros pueblos campesinos o los compañeros de la población afrodescendiente que también tienen su sistema de conocimiento, pero que de alguna forma todos convergen en la protección, la tranquilidad y la paz, que a su vez es el “palabreo” que es la forma como ellos se comunican, porque cuando se hablan o se leen hacen una introspección, o una percepción del cuerpo como territorio.

Abundó, al decir que esa introspección también incluye la percepción de la espiritualidad como territorio, la percepción de su forma de hablar en lengua materna, considerada como una forma de lectura la cual proviene de sus ancestros que encaja en una palabra pero que lleva un gran conocimiento consigo.

Para finalizar, ante este panorama, que no hace más que rescatar las raíces ancestrales, para que sigan vivas en el marco de nuestra compleja modernidad, también se llevaron a cabo mesas redondas, talleres, el tradicional cine-debate, y, como una novedad de la jornada, la presentación de libros; y al final del evento se ofreció un concierto virtual de música purépecha.

Reseña informativa: María del Rosario Rodríguez León